5 COSAS QUE ME MOLESTAN.

Sean honestos, a todos nos molestan algunas cosas de las otras personas o de actividades colectivas. Y muchas veces tenemos molestias en común. Y como hay algunas que se han repetido estos días, les comparto las 5 primeras cosas que me molestan… Pero que he tenido que aprender a tolerar.

1. Los niños que no tienen control. 

Es cierto, los niños pequeños pueden ser adorables. Pero hay algunos pequeños que necesitan bastante disciplina, especialmente en los tiempos que corren. Estoy de acuerdo que los niños tienen derecho a expresarse y a jugar y todo lo relacionado con su crecimiento… Pero no considero respetuoso para nadie que unos pequeños se pongan a correr en un restaurant cuando las demás personas tratamos de tener un almuerzo o cena tranquilas. Además, si el muchachito o pequeñita tiene un accidente con un garzón, es culpa de quien está sirviendo y el pequeño se convierte en una pobre víctima. No pretendo ser anti-niños, pero a veces, molestan bastante.  Seguir leyendo

Lo volátil que somos…

Quiero unos zapatos altos. Pero cuando no encuentro el modelos y color que quiero, ya no quiero comprarme otros.
Quiero helado de chocolate. Pero no de ese chocolate, sino del chocolate que Yo quiero.
Quiero dormir todo el día. Pero después me siento culpable porque perdí un día completo de productividad.
Quiero bajar de peso. Pero la comida me gana y la ansiedad me mata y rompo la dieta todos los días.
Quiero tener el pelo rubio. Pero no estoy dispuesta a ir a la peluquería todos los meses a retocarme las mechas.
Me olvido de llamar cuando digo “después de llamo”. Pero cuando lo hacen conmigo, me ofendo.
Mujeres. Volátiles. Totalmente bipolares. No sabemos cuando las emociones están bien, cuando están mal. Cuando estamos contentas y chispeantes, los demás te andan preguntando porqué andas tan contenta. Cuando estamos irritadas, no falta el comentario de chismosa que dice “no le tocó anoche”. Cuando estamos enojadas, no podemos expresar el enojo porque siempre hay que reprimir las emociones y salir con la sonrisa de oreja a oreja a trabajar, como si nada hubiera pasado.

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